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martes, 22 de marzo de 2016

Capitulo 4. La Risa No es la Misma

Esta historia es original. Hecha por Teresa Briseño

Capitulo anterior Aquí

Disfrútalo con un té

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JOSH
Nunca me había dado cuenta que nuestras iniciales de los nombres pudieran combinarlos nuestros compañeros, pero desde que nos juntamos nos llaman la risa o JAJA (Josh, Axel, Jenny y Amanda) . Fue muy interesante conocer la importacia que tenemos con ellos. Siempre somos los que destacamos en clase, pero no la mayoría de veces por estar en el salon.
Mi intención no era saltarme la clase de esa mañana en la cual nos explicaban acerca de como ser un buen capitán, después íbamos a entrenar para utilizar la luz Libris en nuestro beneficio convirtiéndonos en grandes poseedores de la llama brillante. Me hubiera encantado ir pero me preocupaba mucho lo que le pasaba a mi amiga Amanda.
Fue genial estar un rato con Axel y Jenny pero no podía compararla con que estuvieran los cuatro juntos. No podrían separarnos, necesitábamos de cada uno de nosotros para formar esa risa que tanto amaban nuestros compañeros. Unido hasta el final de los días, sin importar lo que pasará.
Por eso cruzaba el pasillo prohibido, para ver a mi amiga, la cual entendía todo mis problemas, la cual le contaba todos mis recuerdos y nunca me dejaría por nada en el mundo. Me sentía tan mal por ella que podía sentirla, como si supiera por todo lo que estaba pasando. Veía como los sentimientos de varios me golpeaban, me hacían regresar y no concentrarme en llegar a ella.
Tal vez el poder se estuviera manifestando el poder, pero eso sería demasiado rápido. Cuando tenga doce años, podre descubrir uno de mis tantos poderes. Uno no sabe la cantidad que puede tener, solo que se van desarrollando a través de los años hasta los dieciocho.
Serán solo imaginaciones mías, de seguro es por toda la adrenalina que tengo por correr demasiado y evitar que me vean. Tengo que dejar de pensar en esas cosas, me creerán un loco si sigo con esos momentos de flash.
Llegue a la puerta morada de la habitación de Amanda, cada una era diferente al igual que los chicos. En los cuartos de las chicas eran de un morado oscuro hasta el más claro de los rosas, mientras el de los chicos era los colores azules hasta un verde oscuro.
Pude reconocer su habitación ya que cada uno tenía nuestros nombres, esto para no confundirnos con las otras, ya que son parecidas pero según nuestros maestros una es más oscura o clara que la de nuestra habitación. La verdad yo no le encuentro ninguna diferencia, pero las chicas si, es como si tuvieran un super poder para detectar los colores. Al menos para la mayoría.
Era la primera vez que estaba en esos pasillos, casi siempre Amanda y Jenny pasan por nosotros. Además no se nos permite estar en sus rumbos, pero ellas si pueden hacerlo con los nuestros. Es demasiado injusto. No lo entiendo.
De todas maneras no me quede pensando en esa tontería. Toque la puerta y esperé a que saliera y me recibieran con los brazos abiertos, pero nadie abrió.
Pensé en tocar otra vez y decirle que era yo. Espere otro rato hasta que la pequeña chica de cabello oscuro me jalo hacia su colorido cuarto. Es demasiado diferente al mío, ella tienen muchos cajones, una puerta que de seguro era donde ponía su ropa y más y más cajones pues ¿cuanto ocupa una chica para vestirse?
Su cuarto era de un color verde, con varios peluches en su cama, la cual es un azul cielo, luego tenia su escritorio, su espejo cerca de ahí, unas imágenes sobre las estrellas y arboles de la Tierra, unos zapatos desordenados, y un gran sofá adelante de la cama a y más cajas.
- No deberías estar aquí - dijo Amanda interrumpiendo mi vista de su cuarto.
- Un hola hubiera esperado mejor - le respondí - ¿para que necesitas tantas cajas?
- Para los zapatos, ropa interior, camisas, y cosas de chicas.
- No me vengas con eso - odiaba que ocultarán esa parte.
- ¿Entonces quieres saber? - dijo de una manera ruda y exigente.
- No gracias. - es mejor tenerlo en el anonimato, como dice el profesor de entrenamiento, las cosas de chicas son de ellas, punto final.
- De todas maneras no deberías estar aquí, perderás tu nuevo entrenamiento para ser una Luz poderosa y bendecida por todos, además vendrá mi tutora para decirme que vaya, pero estoy demasiado agotada - dijo acostándose en su cama.
- Me preocupe, desde ayer, quería saber como estabas y como no te vi pensé en venir a buscarte. Dudo que venga tu tutora, el nuestro nunca viene cuando faltamos...
-Pero la mía si, sí falto otra vez, me pondrá en detención otra vez. - dijo interrumpiendome. 
A las chicas las tenían más vigiladas que nosotros, siempre me tenían con esa intigra, de verdad que al menos no puedan controlar su respiración, porque si lo hicieran, explotarían todas.
-No sería la primera vez - dije sentándome cerca de ella -, oye vámonos a un mejor lugar va, sirve que terminas de decirme lo de esa noche.
- De acuerdo, pero déjame descansar otro rato. Aún no supero - bostezo - la inyección de ayer - dijo suspirando y cuando la mire ya tenía los ojos cerrados, descansaba un poco.
Mientras ella dormía, me levanté y mire todo su cuarto. Soy demasiado curioso. No puedo resistirme, me arrepentí mucho hacerlo, en serio, ya vi el contenido de esas cajas y no son muy agradables que digamos, pero al menos supe que la otra puerta era un lugar donde hacia todos sus trabajos, era una gran oficina con una buena computadora, miles de hojas, libros y un buen sillón.
Ahora me quejaré con mis tutores. No puede ser que las chicas tengan mejores cosas que nosotros, yo solo tengo mi cama, escritorio, un espejo, un armario para mis ropas, un sillón y otra mesa para mis libros.
Tal vez las chicas necesitan un gran cuarto. Además este espacio esta demás. Realmente me voy a quejar.
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AMANDA
Un árbol rojo y naranja, se caían todas las hojas cálidas. Yo las observaba. Caían en mi cara. Una tras otra. Mis sueños son los del pasado. Lo sé, ellos me mandan a un lugar que no creo posible. 
Escuchaba esa voz tan misteriosa para mi, me decía que la siguiera. Me extendía con sus largas manos morenas, casi de la misma tonalidad que yo,. pero no podía verle la cara. Junto a ella, estaba un señor moreno completamente, sus ojos están directos en mi, creen que puedo hacerlo. 
Pero después aparecen gritos y misericordia, observó las mismas manos, aunque de una manera tensa y deseosa, como si le hubieran arrebatado todo. Antes de poder distinguir a esa singular mujer, un ruido interrumpió mi sueño.
Observe todo mi cuarto y vi que estaba abierto mi cuarto privado. No entendía eso, si ya tenemos un cuarto que nadie puede entrar , ¿por qué hacer uno dentro del otro? 
Camine hacia el y me encontré a mi amigo leyendo mis cosas. No sabia que hacer, eran cosas privadas, mis canciones ocultas ¿como las encontró? Debería esconderlas mejor, no puede ser. Tuve que toser para que se diera cuenta de mi existencia.
- ¿Que haces todavía aquí?
- Nunca me dijiste que me saliera - contesto con astuto - así que decidí echarle un ojo a tu cuarto. Ya que tu te metes al mío ¿por que yo no?
- Pero yo no esculco tus cosas - le conteste enojada - Deja eso ahí.
- ¿Por qué no me la cantas? - dijo dándome la nota - Te he escuchado antes pero no toda la canción. Y lo siento mucho si invadí tu espacio, es que tenia mucha curiosidad. Como en mi cuarto no tengo esto, no me imagine que tuvieran esto.
- No te preocupes, he estado un poco desubicada con todo esto pero ahora estoy bien. Te perdono por esta vez. - luego observe el papel y lo mire - De acuerdo, lo haré, solo no te burles.
- Jamás lo haría.
Y empece con la primera nota:
Miro las estrellas 
Miro las luces blancas 
Escucho tus pasos acercarse
Me observan sin percatarme
No puedo si tú me miras así. - dije cuando me observaba con esa cara de alegría y animo. No podia con esa cara. Me avergonzaba.
- Vamos, si quieres cierra los ojos, haz como si yo no existiera.- dijo para que pudiera escuchar más mi voz.
- Lo intentaré pero no esperes que me interrumpa otra vez. - así que cerré mis ojos y continue la canción. La había repetido tanto que ya me la sabia de memoria.
Me mira alucinante
Me observa brillante
Pero no se percata que yo
No veo lo mismo
Yo creo que él es mejor que yo
Que nunca lo superare 
Nunca lo podre hacer
Aunque lo quisiera ver
Nunca lo superare.
Tenía miedo ahora de abrirlos. Esa canción era obvio que hablaba de él. De lo que sentía respecto a nuestra amistad. No quería que me dijera que no era cierto. Que yo era lo mismo que él. Pero es que, no puedo compararme con él. Nunca lo haré. Pero creo que se porque lo hizo.
- Amy, tu siempre me has superado...
- No digas mentiras Josh.- dije interrumpiéndolo - Piensas que yo soy mejor pero no lo soy, a nadie le agrado, nadie quiere ser mi amigo. Los quiero chicos pero ustedes se integran tan fácilmente a los otros que tengo miedo de que me dejen sola. Que ya no sean mis amigos nunca después de todo esto. Tengo un mal presentimiento.
- Si quieres podemos dedicarnos a hablar de otro tema, pero Amanda, Amy - dijo acercándose a mi - nunca dejaremos de ser amigos, incluso si mi hermano o Jenny lo hacen, tú puedes confiar en mi. Pase lo que pase.
- Gracias Josh. - dije recibiendo un abrazo de él - Lo que quería decirte la otra vez era que - dije desprendiéndome de su abrazo y mirándolo hacia abajo - somos los únicos que recordamos cosas de la Tierra..
- Eso ya lo se Amy.
- Pero no solo eso Josh, escúchame, creo que también desarrollamos poderes sin ayuda de la piedra.
- ¿ A que te refieres? - dijo un poco confundido.
- No pensaba que fuera posible, pero luego lo comprobé. Tu eres demasiado rápido, te mueves como la luz.  ¿No sentías eso cuando llegabas aquí?
- Creía que eran cosas mías. No había pensado en eso. ¿Cómo puedes estar tan segura de eso? No desconfío de ti pero ¿cómo?
- Porque yo soñé que todo esto iba a pasar. Desde el día de cuando ibamos a ser capitanes. Solo capto unas cuantas escenas. Me veía a mi en el bosque, luego a la directora diciendo quien eran los líderes, luego tu en mi cuarto y..
- ¿Qué más Amanda?
- Que te quedaba muy bien el pelo rubio.
El se alegro y nos fuimos de ahí, pero no le dije toda la verdad. Porque esa era la razón por la cual tenia miedo de quedarme sola. Josh peleaba con Jenny, con Axel, y luego iba a mi habitación y era todo lo que sabia, pero no entendía bien por qué. Tal vez hicimos algo que él se molestara con nosotros y entendía que era por mí.
Pero Josh se veía más grande. Diferente. Al menos pasaran años para que pueda averiguarlo o cuando llegue el momento lo sabré.
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AXEL
Me habían dicho que mi hermano no entro a su entrenamiento. Pregunto si por pura casualidad estaba Amanda y me dijeron todo para buscarlo. No entiendo el drama por esa chica. Como si fuera demasiado especial. No tenía nada de bonito, ni siquiera su cabello negro, era todo lo contrario a nosotros que éramos las luces. Todo su cuerpo era un pecado, un monstruoso pecado.
Nadie la entiende, nadie la quiere, pero te obliga a decirle todo, todo lo que sientes, eso no era normal. Ningun ser debería tener esa atencion contigo. Nadie.
Pero no puedes, al observar esos ojos cafés, te hundes, te ves vulnerable y confías en ella. Por eso muchas personas la rebelan. No entiendo como Josh no se ha dando cuenta de esa atracción, tal vez porque de cierta manera son iguales. Josh no tendrá ese efecto en todos, pero si con algunas chicas cuando se le acercan a él. Puede mandarlas sin que ellas puedan suspirar.
Pero es que Amanda es otra cosa muy distinta. Decidí ir a los dormitorios de chicas para echarles un ojo. Pero antes de ir, me fije en el jardín de los arboles y ella estaba ahí. 
Mi querida Bethany, pero no esta sola, sino con el chico "sexy" del salon. Ellos apenas experimentaban un pequeño roce de luz, con su cabello café se transformaba a rojo en las puntas, lo mismo que me estaría pasado a mi, pero me preocupaba tanto mi hermano que reprobé a propósito y deje a la chica que me gustaba con ese chico Charles. Fui un estúpido. Pero primero es mi familia, además hay varias chicas.
Charles se despidió de ella. Pero no como antes, con un beso en la mejilla, sino en la boca. Sabia que ellos dos andaban, pero no creía que se dieran esas cosas. No pude verlos más. Y me marche pero no estaba solo cuando apenas huía. Ella me habia visto.
- Axel - grito Bethany -. Hola, ¿cómo has estado?
- Bien, no me quejo. No diría lo mismo que tú ¿cómo esta tu novio? - dije enojado.
- Excelente, Axel no se porque te enojas conmigo, tu te fuiste de mi vida. Además Charles es un gran chico. No finge que se va por su hermano.
- Eso es verdad y lo sabes - le dije acercándome un poco a ella - ¿por qué otra cosa me iría?
- Para quitarle a la chica - dijo decidida a contarme el rumor - Acéptalo de una maldita vez Axel. Te gusta.
No podía creer que todos pensarán eso. Enamorado de la chica rara de la Escuela Andromeda. Pensaba que era diferente a los demás en serio. Nadie ve lo que en realidad provoca a todos, incluso lo haría Charles si la viera más seguido. Todos los chicos estan en ese encanto cuando ella se acerca poco a poco a nosotros. Las chicas no pueden notarlo o al menos no lo han hecho. Que lastima por Bethany, de verdad me gustaba mucho.
- No puedo creer que cayeras tan bajo - dije decepcionado - yo de verdad esperaba más de ti Beth, de verdad. No puedo creer que creyeras en ese rumor. La verdad estoy orgulloso de que ya no me gustes más. Nos vemos luego Beth, disfruta tu cabello.
Me fui directo de ahí y no mire atrás. No quería enfrentarme a una realidad. Jamás lo creí. Hasta que crecí.
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DIRECTORA ESTRELLA
El universo era lo único que no cambiaba, los niños crecían tan deprisa que nunca se daba cuenta de cuando cambiaba de alumnos. Excepto de uno. Viéndolos crecer se entristece por no decirle a su descendiente lo mucho que lo quiere. Pero debe ser fuerte. No puede permitirse caer. No es lo mismo si estuviera todo el tiempo a su lado. Sin embargo, al menos, podía observar lo que hacia, lo difícil que lo llevaba. Al menos tiene grandes amigos que estan siempre a su lado. Al menos eso espera.
- El cielo es magnifico ¿verdad Estrella? - dijo la voz grave cerca de mi lado.
- Sabia que estabas aquí. - le dije volteándome hacia él - Pude notar tu presencia desde hace unos días. Estaba esperando que aparecieras. ¿Qué haces en estos condominios Señor Oscuridad?
- Solo paseaba por aquí para ver a mi gran competencia de chicos, he oído que sigues teniendo "discapacitados" en tu estancia...
- Eso no es de tu incumbencia. Simplemente son más fuertes al resistir la sustancia, las grandes defensas se desarrollan cada vez más, y algunos chicos nacen con poderes sin ni siquiera recibir la luz. Estamos jugando demasiado ahora con el ADN de estos chicos. No entiendo nada.
- Creo que si sabes Estrella. Han pasado tantos años que Libris se fundo ahora en nuestro cuerpo y la causa debe ser pagada por los chicos. ¡Qué lastima! Pero la vida sigue, y la batalla junto a ella. No serán un problema esta vez, veras que después de estos años, nosotros los Darks ganaremos la batalla y tendremos lo que siempre quisimos.
- Ni siquiera recuerdo exactamente por qué inicio todo esto.
- Eso es un gran problema Estrella, porque si no lo sabes, entonces ¿por qué estas luchando?
En eso desapareció la oscuridad en silencio como cuando entro. Dejando un olor a azufre y plomo.
Tal vez no sabe la explicación de esa pelea de hace cien años, pero al menos sabia por quien pelearía. No solo por su descendencia, también por esos chicos que pagan día a día una batalla sin saber la razón.
Daría justicia y terminaría esto antes de que se olvidarán de donde pertenecían. En la Tierra.

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Capitulo 5. Dos Años Después
Aquí

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